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ACLARAR
Para aclarar el enigma de la vitamina D
La mayoría
de nosotros sabemos que para mantenernos en buena salud necesitamos
comer una dieta saludable que incluya vegetales, granos, proteínas
y algo de grasas. Sin embargo, en esta época de comidas rápidas
y de dejar de comer, muchos de nosotros también tomamos suplementos
para asegurarnos de recibir la mínima cantidad requerida
de vitaminas y minerales esenciales, nutrientes necesarios en sólo
muy pequeñas cantidades, para evitar enfermedades y conservarnos
en óptima salud.
El primero de estos así llamados micronutrientes se descubrió
hace algo más de un siglo, a raíz de investigaciones
sobre la causa de enfermedades como el escorbuto (scurvy), beriberi
y raquitismo (rickets). El artículo a continuación
trata sobre las idas y venidas que finalizaron en el descubrimiento
y conocimiento de uno de estos nutrientes: la vitamina D, una sustancia
que ocurre espontáneamente en sólo unos pocos alimentos,
y que también se produce en la piel cuando un material precursor
interactúa con los rayos ultravioleta cortos del sol. Sin
los niveles apropiados en la sangre de 1,25-dihidroxivitamina D3,
el metabolito activo de la vitamina D, el organismo no puede absorber
ni utilizar el calcio dietario esencial para funciones vitales tales
como la señalización electroquímica entre las
células cerebrales. Cuando el calcio dietario y el mineral
fósforo no son absorbidos debidamente por el intestino, el
organismo tampoco puede desarrollar huesos fuertes. En los niños,
la deficiencia de vitamina D produce la anteriormente común
enfermedad de raquitismo, que deja sus marcas en forma de piernas
arqueadas y costillas deformadas para toda la vida. En los adultos,
el resultado es la enfermedad de los huesos llamada osteoporosis.
Hoy en día, cuando un creciente número de "Baby
Boomers"1 celebran sus cincuenta o más años de
edad, la inquietud sobre huesos quebradizos y fracturas asociadas
al avance de su edad motiva una renovada atención a la vitamina
D. Los investigadores están aprendiendo más y más
que la vitamina D es esencial para mantener una buena salud y evitar
enfermedades, no sólo durante los años críticos
del crecimiento durante la niñez sino durante toda la vida.
Investigaciones recientes muestran que la insuficiencia de vitamina
D puede ser, en las palabras de un investigador, "una epidemia
no reconocida" entre mujeres y hombres de edad madura y mayores.
Además de afectar el desarrollo de los huesos, los científicos
han encontrado que la vitamina D y el calcio pueden afectar a enfermedades
tan distintas como el cáncer del colon, esclerosis múltiple,
síndrome de tensión premenstrual, psoriasis, hipertensión
arterial y depresión.
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