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FARMACOS
Farmacos que ponen fin al embarazo
Los APC son
fármacos abortivos
El uso cotidiano del término "anticonceptivos post coitales"
(APC) no es el adecuado, ya que se presta a equívocos con
respecto a la naturaleza de estos fármacos. En particular,
se puede llegar a creer que los APC representan el desarrollo de
un nuevo tipo de fármaco dentro del contexto de la amplia
categoría de "anticonceptivos orales" o que los
APC constituyen una nueva categoría de fármacos que
antes no existía.
Ninguna de estas dos alternativas es correcta. Hemos decidido utilizar
el término APC porque es el único que tanto la comunidad
médica como la sociedad utilizan para referirse a este régimen
de fármacos. Sin embargo, debo afirmar desde el comienzo
que se trata de un término impreciso, ya que los APC se utilizan
como anticonceptivos sólo en rarísimas circunstancias2.
Los fármacos que se utilizan después del coito son
algunas de las distintas formulaciones de las píldoras anticoncepivas
disponibles actualmente. Para lograr una acción anticonceptiva
post coital, se administra la píldora en dosis elevadas durante
un período de 72 horas. Existen tres tratamientos: tomar
sólo progestágeno, o sólo estrógeno,
o, lo que es más común, tomar ambos, estrógeno
y progestágeno.
La anticoncepción post coital tiene cuatro posibles mecanismos
de acción: impedir la ovulación, alterar la duración
del recorrido del óvulo por las trompas de Falopio, alterar
el ciclo menstrual e impedir la implantación debido al daño
causado al endometrio.
Si los fármacos post coitales actuasen exclusivamente para
impedir la ovulación, entonces el término anticonceptivo
sería el correcto. Sin embargo, la investigación que
ha publicado Grau en 1994 en la American Journal of Obstetrics and
Gynecology (Revista de obstetricia y ginecología de los Estados
Unidos) arrojó que los fármacos post coitales actúan
principalmente para ponerle fin a un embarazo viable al interferir
con el endometrio: "Este mecanismo de acción podría
explicar la mayoría de los casos en los cuales se impiden
los embarazos por medio de la píldora del día siguiente"3.
Harper y sus colaboradores llegaron a la misma conclusión
y la publicaron en 1995 en la revista Family Planning Perspectives
(Perspectivas de planificación familiar): "Las píldoras
para la anticoncepción de emergencia, conocidas también
como píldoras del día siguiente, son un tratamiento
hormonal post coital que parece impedir la implantación del
óvulo fertilizado"4.
La Dra. Diana Rabone, de Nueva Zelandia, también está
de acuerdo con esta postura: "En general, los estudios sugieren
que el mecanismo de acción se debe a la disfunción
variable de la fase luteal, así como a un desarrollo endometrial
fuera de fase --un desfase histológico del endometrio-- de
tal manera que es improbable que la implantación ocurra"5.
Por lo tanto, se debe cambiar el término que describe este
método de regulación de los nacimientos para fármaco
que prococa el aborto. Como ha dicho el Profesor Rahwan: "La
contraconcepción consiste en impedir la concepción
por medio de la obstrucción de cualquiera de las fases anteriores
a la fertilización del óvulo. Los mecanismos anticonceptivos
incluirían...alterar la movilidad de los espermatozoides,...impedir
la ovulación o impedir la unión del espermatozoide
y del óvulo por medio de barreras físicas. La intercepción
consiste en impedir la implantación (anidación) del
óvulo que ya ha sido fertilizado, lo cual, desde el punto
de vista biológico, debe considerarse por tanto una forma
de aborto en las primeras etapas"6.
Efectos secundarios de los APC
Cuando solamente se utilizan estrógenos como anticonceptivos
post coitales, los principales problemas que surgen están
relacionados con las elevadas dosis que se suministran en exceso,
con los riesgos concomitantes y los efectos secundarios. La receta
de un tratamiento de 5 mg por día durante 5 días de
ethinyl estradiol o de 30 mg por día durante 5 días
de estrógenos conjugados "equivale a 2 años de
uso de 50 ug por día de anticonceptivos orales combinados"7.
Las investigaciones que se han hecho sobre el uso de estas elevadas
dosis de estrógenos mostraron que las náuseas ocurrieron
en el 70% de las pacientes y los vómitos en el 33%8. También
se ha expresado preocupación acerca del daño causado
al suministro de óvulos durante la vida fértil de
la mujer debido al consumo de dosis tan elevadas de una hormona
femenina.
También se han usado los progestágenos, especialmente
el norgestrel, aunque la mayor parte de las veces estos agentes
se usan para el control de la natalidad post coital a largo plazo
y no para situaciones de emergencia en las que se usa una sola vez.
Las dosis entre 0,35 milígramo y 1 milígramo han sido
efectivas, produciendo respectivamente tasas de fracaso, que han
sido corregidas, de 2,2 y 2,8 embarazos por cada 100 mujeres durante
un año de uso9.
Los fármacos más comúnmente usados para la
anticoncepción post coital son la combinación de ethynil
estradiol y levonorgestrel. Normalmente, las dos dosis necesarias
de estos fármacos se toman separadamente, con un espacio
de tiempo entre ellas de 12 horas dentro de las 72 horas después
del coito. Este método se conoce con el nombre del régimen
Yuzpe. Aproximadamente el 66% de las pacientes experimentaron náuseas
y el 19% vómitos. La sensibilidad de los senos es otro efecto
secundario. Se ha sugerido que los efectos secundarios del método
Yuzpe son lo suficientemente desagradables como para desanimar el
exceso de confianza en este método10.
Además de estos desagradables efectos secundarios, se han
reportado consecuencias más serias como el embarazo ectópico:
"Existen algunas evidencias de que hay una mayor incidencia
de embarazos ectópicos, hasta de 1%, en los embarazos que
sí ocurrieron"11.
También la literatura médica indica que las probabilidades
de incidencia de formación de coágulos sanguíneos
aumenta debido a las dosis elevadas suministradas a las mujeres12.
Los APC y la compra sin receta de la píldora
Cuando estaba escribiendo este libro (en junio de 1996), el uso
de la píldora en dosis elevadas como APC no había
sido aprobado ni en Australia ni en los Estados Unidos por las autoridades
regulatorias (la Therapeutic Goods Administration [Administración
de Bienes Terapéuticos] y la Food and Drug Administration
[Administración de Alimentos y Fármacos]). Si un médico
recetaba la píldora en dosis al nivel de los APC, estaba
recetando fuera de las directrices aprobadas (lo cual se conoce
con el nombre de recetar fuera de los límites de la licencia).
Esta manera de recetar hace que el facultativo se encuentre en una
situación legalmente vulnerable si una paciente sufre una
notable reacción adversa al fármaco. Recetar según
las directrices aprobadas para el uso terapéutico de un fármaco
constituye la salvaguarda del médico contra el litigio, así
como una prueba tangible del cumplimiento de su deber en el cuidado
de la salud.
Las implicaciones legales del uso de la píldora como anticonceptivo
post coital se extienden más aún debido a la promoción
actual en Australia, Estados Unidos y Gran Bretaña en favor
de retirar la píldora de la actual categoría de fármacos
que se adquieren solamente por medio de una receta y de trasladarla
a la categoría de los que se pueden adquirir sin ella.
El entusiasmo de los que promueven este cambio no ha sido correspondido
por parte de los que tendrían que rendir cuentas, tanto a
nivel ético como legal, en el caso de que una mujer sufriese
una reacción adversa por causa de los APC: los farmacéuticos
y los fabricantes de fármacos. La razón del poco entusiasmo
no es díficil de entender. La poderosa capacidad de las hormonas
femeninas para afectar a cada uno de los aspectos del cuerpo de
la mujer exige la elaboración de un detallado historial clínico
y la realización de un examen físico que incluya la
prueba del embarazo13.
Estos requisitos son obligatorios. Solamente un médico tiene
las credenciales para cumplirlos. Apartarse de este modelo del cuidado
de la salud, por cualquier motivo, es extremadamente imprudente.
Retirar estos potentes fármacos de la categoría de
los recetados trivializa la complejidad de los efectos secundarios
de los mismos y, por consiguiente, rebaja la dignidad de la mujer.
Significa, en realidad, que las mujeres no merecen nuestra preocupación.
Los APC como anticonceptivos
Es posible tomar la píldora del día siguiente como
un anticonceptivo, pero este no es un procedimiento común
o fácil, ya que hay dos condiciones que hay que considerar
conjuntamente para obtener un diagnóstico completo y acertado.
Primero, la mujer debe saber con exactitud en qué fase de
su ciclo se encuentra. Segundo, de acuerdo con el Dr. Gerald J.
McShane del St. Francis Hospital, de Peoria, Estado de Illinois,
EE.UU., se debe llevar a cabo un examen de orina y de sangre para
comprobar el nivel de elevación súbita pre-ovulatoria
de la hormona luteinizante (LH) o el nivel post ovulatorio de la
progesterona14. Estos exámenes confirman si la mujer sabe
en qué fase de su ciclo se encuentra.
La constatación correcta de la fase del ciclo en que se encuentra
la mujer puede ser una guía inexacta para indicar la posibilidad
del embarazo, a no ser que la mujer tenga una razón particular
para llevar un registro diario de su ciclo menstrual por medio de
uno de los métodos de planificación natural de la
familia (los cambios en el moco cervical durante el ciclo, el aumento
de la temperatura y el dolor abdominal durante la ovulación).
Se necesita también un elevado nivel de motivación
personal para determinar correctamente el estado del ciclo. Las
mujeres que practican deportes de alto nivel de actividad o los
matrimonios que practican el método Billings de planificación
natural de la familia serían dos grupos que llevarían
a cabo este tipo de registro diario. Si la mujer cumple con este
requisito, entonces el examen de sangre confirmará la exactitud
de sus observaciones.
¿Qué podría revelar entonces el examen de sangre?
Si la mujer cree que se encuentra en las etapas iniciales de su
ciclo (días 1-9), los niveles de LH y de progesterona serían
bajos. Si está cerca de la mitad del ciclo (días 10-12),
entonces los niveles de progesterona estarían aumentando
rápidamente como precusores de la enorme secreción
de LH por parte de la glándula pituitaria, que produce la
ovulación de 16 a 32 horas más tarde15. En el momento
de la ovulación (día 14), los niveles de progesterona
serían bastante bajos.
La súbita elevación de LH dura normalmente entre 36
y 48 horas16, y luego los niveles descienden dramáticamente.
Si la fase del ciclo en que se encuentra la mujer está ubicada
algunos días después de la ovulación, entonces
los niveles de LH estarían bajando rápidamente; mientras
que el de progesterona, secretada por el cuerpo lúteo --
que es el nombre que se le da al folículo ovárico
después de soltar al óvulo -- estaría aumentando
hasta alcanzar su cúspide alrededor del día 21 ó
22. Después de esto, el nivel de progesterona desciende y
comienza la menstruación.
Las mujeres que llevan un registro exacto de su ciclo y que se han
sometido a exámenes de sangre que comprueban dicha exactitud
podrían tomar la píldora del día siguiente
temprano en el ciclo y ésta actuaría como un anticonceptivo,
es decir, las elevadas dosis podrían detener o atrasar la
ovulación a tal punto que la fertilización no sería
posible.
Para mantener un mecanismo de acción verdaderamente anticonceptivo,
no se puede tomar la píldora del día siguiente cerca
del día en que normalmente ocurre la ovulación. Si
la píldora fracasa en impedir la ovulación, la fertilización
podría ocurrir, con la consecuente pérdida del feto
algunos días después debido a los nocivos efectos
de la píldora en el endometrio.
Las mujeres que se encuentran en la fase de su ciclo que corresponde
al día de su ovulación o a pocos días después
de ella, tampoco podrían tomar la píldora del día
siguiente por la misma razón: la posibilidad de la fertilización
junto con un endometrio afectado podrían causar la pérdida
del feto. Las mujeres que se encuentran en la fase de su ciclo que
corresponde a más de 4 días después de la ovulación,
no necesitan tomar ninguna píldora, porque el óvulo
habría muerto ya y la fertilización no sería
posible17.
Podemos entonces darnos cuenta con claridad de que la estricta observación
de los signos de la fertilidad no es lo común. Normalmente
se usa la anticoncepción post coital cuando se ha cometido
un error [en relación al uso de anticonceptivos]. La mujer
pide este tratamiento como una solución rápida a un
problema que le preocupa. Según mi propia experiencia, las
mujeres involucradas en esto a menudo son jóvenes, se sienten
nerviosas y se encuentran solas. Frecuentemente también el
hombre se ausenta vergonzosamente después del coito.
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