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IMPOTENCIA
¿Qué es la disfunción eréctil o impotencia?
A la disfunción
eréctil o impotencia, se le define como la incapacidad para
conservar o lograr una erección lo bastante firme para llevar
a cabo un coito satisfactorio.
La capacidad para adquirir y mantener una erección que culmine
con el orgasmo sincronizado y la eyaculación, amerita una
inervación intacta con excelente vascularización del
sistema genitourinario inferior. Los diversos aspectos de la potencia
sexual son controlados por la inervación autonómica
y la somática. La erección requiere de arterias de
tal calibre que se pueda derivar un flujo sanguíneo adecuado
hacia el pene en función de estímulos recibidos.
La erección se inicia por las influencias locales y psíquicas.
Los impulsos sensoriales llegan a la porción alta de la médula
espinal lumbar y de ahí se inician reflejos a través
del plexo sacroparasimpático (S2-4), lo cual conduce a la
vasodilatación de las arteriolas de los cuerpos cavernosos
del pene; la presión sanguínea dentro de los mismos
se aproxima a la presión en el interior de las arterias carótidas.
Los cuerpos cavernosos se ingurgitan debido a la presión
tan elevada. La falta de continuidad de la estimulación erótica,
la ateroesclerosis o la interrupción de las vías nerviosas,
puede alterar o suprimir la erección o modificar su calidad.
¿Cuáles son las causas de la impotencia?
Las causas de este trastorno vasocongestívo pueden ser fisiológicas,
psicológicas o ambas. Cuando se comprueba que existe la tumesencia
nocturna del pene en un laboratorio del sueño, esto quiere
decir que la impotencia es de origen psicogeno. Misma que es causada
por factores intrapsíquicos o interpersonales, tales como
la depresión o falta de armonía en el matrimonio.
Los factores orgánicos o fisiológicos de la impotencia
incluyen padecimientos como la diabetes sacarina, abuso de drogas
(alcohol, narcóticos, estimulantes) y agentes farmacológicos
como los agentes anticolinérgicos, antihipertensores, disulfiran,
los psicoterapéuticos, narcóticos y los estrógenos.
También pueden ocasionar impotencia la insuficiencia del
sistema de órganos como el circulatorio, cardiorespiratorio
y el renal. Algunas cirugías del tipo de las prostatectomía,
cirugía vascular y de la espalda.
Otro grupo de lesiones que pueden ocasionar impotencia son los traumatismos
que afectan los discos intervertebrales y la medula espinal.
También influyen en la potencia sexual las alteraciones endocrinas
de la hipófisis, tiroides y de las suprarrenales. Así
como los trastornos metabólicos del cinc.
Dentro de los trastornos neurológicos encontramos la esclerosis
múltiple, tumores, neuropatías periféricas,
anemia perniciosa y la sífilis.
Los problemas urológicos que pueden dar impotencia, son la
fimosis, la enfermedad de Peyronie y el priapismo. Y anormalidades
congénitas como el síndrome de Klinefelter.
En la mujer también encontramos impotencia, misma que esta
caracterizada por el vaginismo y la frigidez. En cuanto al vaginismo,
este es un complejo en el que la mujer desea evitar la penetración,
presentandose espasmos de los músculos del perineo por cualquier
estimulación del área. Puede haber respuesta y vasocongestión
sexuales y es común que se presente el orgasmo por estimulación
del clítoris. En cuanto a la frigidez, este es un trastorno
complejo en el que suele no haber respuesta sexual. La mujer tiene
problemas para experimentar sensaciones eróticas y no tiene
respuesta vasocongestiva. La actividad sexual varía desde
evitar activamente el sexo hasta un orgasmo ocasional.
Dentro de las causas de disfunción sexual se incluyen malas
técnicas sexuales, experiencias sexuales traumáticas
tempranas, falta de armonía interpersonal como las pugnas
matrimoniales y el uso del sexo como medio de control. Los problemas
intrapsíquicos como la ansiedad, temor y la culpa.
Las causas orgánicas incluyen cualquier trastorno que pueda
causar dolor en el coito, patología pélvica, obstrucción
mecánica y déficit neurológico.
SÍNTOMAS
El cuadro clínico es por demás obvio, ya que no se
presenta la erección del pene o está es incompleta,
de tal manera que es imposible llevar a cabo una relación
sexual satisfactoria. Desde el punto de vista psicológico
se puede se puede acompañar de ansiedad, angustia y en algunos
pacientes llegar al pánico.
Se buscarán los signos o cambios compatibles con endocrinopatías,
desarrollo corporal, ginecomastia, obesidad, etc. En sí,
la sintomatología y signología de la impotencia orgánica,
deberá se ser buscada con una buena exploración.
DIAGNÓSTICO
Se le preguntará al paciente si ha tenido erecciones nocturnas,
si puede masturbarse con resultados completos o si es potente con
otras mujeres que no sean su cónyuge, la respuesta positiva
establecerá el resultado como una causa psicógena.
Las causas imputables al sistema vascular deberán ser exploradas
haciendo hincapié especialmente en la claudicación
intermitente, la cual refleja la esclerosis de las arterias de los
cuerpos cavernosos.
El interrogatorio dirigido hacia el uso o abuso de medicamentos
puede llevar a la conclusión de que, si se suspende alguno
de ellos remitirá la impotencia.
El diagnóstico se establece (prueba de Regiscam), cuando
en un laboratorio del sueño se determina que no existe la
tumescencia nocturna del pene.
Esta prueba también nos orienta a pensar que dicho padecimiento
puede ser de origen psicológico.
En realidad el único mecanismo para llegar a un diagnóstico
de certeza de la causa primaria de la impotencia es una buena historia
clínica.
TRATAMIENTOS Y RECOMENDACIONES
Con muy pocas excepciones, las causas de las dificultades sexuales
observables en el hombre en el consultorio del médico general
o especialista son de origen psicógeno, o están basados
en temores de culpa, ansiedad, celos o frigidez por parte del cónyuge.
Rara es la vez, que puede observarse la evidencia de hipogonadismo,
por lo tanto la terapéutica con andrógenos para la
impotencia no tendrán ningún resultado. La prostatitis
puede constituir un hallazgo incidental y su tratamiento rara vez
mejora la potencia sexual a menos que el paciente así lo
esté esperando, en cuyo caso la mejoría sólo
sería temporal. Después de los 50 años de edad,
un porcentaje alto de hombres, nota cierta disminución del
deseo y de la potencia sexual.
La yohimbina 18 mg bucales diarios ha tenido una eficacia moderada
en la impotencia orgánica y psicógena. Cuando la impotencia
es irreversible puede intentarse los implantes penianos. Uno de
ellos es un dispositivo con bomba que permite elegir al paciente
entre la flaccidez o la erección.
Otro tipo de implante origina erección permanente.
También se han llevado a cabo cirugías de revascularización
en pacientes con impotencia por problemas circulatorios.
En ultimas fechas se ha puesto de moda el Viagra que es un vasodilatador
con acción sobre las arteriolas de los cuerpos cavernosos,
pero tiene sus limitantes. Por tal razón no es efectivo en
todos los pacientes, y en algunos de ellos con problemas cardiocirculatorios
puede ser peligroso.
También se ha aplicado postaglandinas, mediante inyección
directamente al pene dando resultados medianamente satisfactorios.
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